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WOOF Fundación Woof Psychology

La historia de
Fundacion Woof

Una vida marcada por la fragilidad, transformada en un propósito de rescate y compasión animal

Nuestra mision

Rescatar, rehabilitar y encontrar hogares para quienes mas lo necesitan, brindandole una segunda oportunidad a cada peludito que llega a nosotros, en especial a los adultos y a los que tienen condiciones especiales.

Refugio en los animales

Desde mis primeros días, la vida fue un desafío constante. Nací enfrentando una cardiopatía, escoliosis, un diafragma contraído y la pérdida de un pulmón, lo que me llevó a pasar hasta tres años de mi infancia hospitalizada. Ese aislamiento hizo que socializar con otros niños fuera complejo, y fue en los animales donde encontré refugio y un amor incondicional. A pesar de mi asma, nunca fui alérgica a ellos, y mis padres siempre me permitieron compartir mi vida con amigos de cuatro patas. Una pequeña pomerania fue la primera en enseñarme lo que hoy es la semilla de WOOF: que la compañía animal puede sanar donde otras cosas no llegan.

Mi nombre es Paula Roldán, y desde niña entendí la fragilidad de la vida a través de mis propias cirugías y condiciones médicas. Ese aislamiento, lejos de encerrarme, me enseñó el valor profundo de la empatía.

El rescate que encendio la llama

El 7 de diciembre, cuando apenas tenía dieciocho años, el camino me llevó a encontrar a una perrita en un estado desgarrador: había sufrido quemaduras con ácido y abandono. Al verla tan vulnerable, no dudé en actuar. Tomé prestada una tarjeta para brindarle la atención médica inmediata que necesitaba. Ese acto de compasión encendió la llama que, con el tiempo, se convertiría en la Fundación WOOF, dedicada a rescatar, rehabilitar y encontrar hogares para quienes más lo necesitan.

Voluntarias de la fundación acompañando a un perrito rescatado en una jornada
Entrega de certificados de servicio social a los voluntarios de la fundación

Barranquilla: el inicio en las calles

Más adelante, mis papás se enamoraron de Barranquilla y nos mudamos a esta ciudad. Aquí descubrimos una realidad dolorosa: el maltrato animal era una constante en las calles. Así, en 2020, comenzamos a alimentar a los animalitos callejeros todas las noches y todas las mañanas, un ritual silencioso que marcó el verdadero inicio de nuestro trabajo, años antes de tener nombre o estatus legal.

En 2023, ese compromiso diario se convirtió oficialmente en la Fundación WOOF, dedicada a rescatar, rehabilitar y encontrar hogares para quienes más lo necesitan.

Crecer junto a otros refugios

Con el tiempo, nuestro trabajo evolucionó hacia una segunda fase: comenzamos a apoyar a refugios aliados que nos abrieron sus puertas y colaboraron con nosotros, alojando allí a perritos que hoy son parte de nuestra familia. Gracias a este trabajo conjunto, hemos logrado ayudar a un número significativo de animales que hoy están bajo nuestro cuidado.

Además, decidimos dar un paso más y alquilar un santuario propio, aunque no siempre contamos con la garantía de que ese espacio sea permanente. Por esta razón, la colaboración de cada persona sigue siendo esencial: cada aporte, por pequeño que sea, nos ayuda a sostener este refugio y a seguir dándole continuidad a la labor que comenzamos años atrás, alimentando animalitos en las calles de Barranquilla.

Collage de jornadas de adopción, voluntariados y familias que adoptaron con la Fundación Woof

Hoy

Hoy, aunque nuestro camino ha estado marcado por la incertidumbre de no tener siempre un espacio fijo, hemos logrado ayudar y cambiar innumerables vidas —animales rescatados, rehabilitados y reubicados— gracias a una labor que nació de un dolor personal transformado en propósito, y que hoy depende de la generosidad de quienes creen en esta causa.

— Paula Roldán, fundadora de Fundación WOOF